El legado de Luis Cernuda
en la Caja de las Letras
en la Caja de las Letras
La sede central del Instituto Cervantes en Madrid alberga en su cámara acorazada (el edificio fue antes sede del Banco Español del Río de la Plata y del Banco Central) la Caja de las Letras. Es como una cripta o cápsula del tiempo destinada a preservar en sus cajas de seguridad la memoria de creadores, personalidades y entidades relevantes de la cultura hispánica.
La caja que guarda bajo llave (la número 1684) el recuerdo de Luis Cernuda se dispuso en 2023, al cumplirse 60 años de la muerte del poeta. En ella fueron depositadas varias ediciones originales de sus obras, una carpeta-homenaje con poemas de Cernuda escritos a mano por veinte poetas, y la familia donamos una muy rara y personal muestra de las pertenencias de Luis Cernuda que conservamos [explicamos y describimos el contenido del legado más abajo].
Puede verse información y vídeo completo del acto, con las intervenciones de Luis García Montero, Ángel Yanguas y Luis Antonio de Villena en:

Palabras de presentación del legado donado por la familia de Luis Cernuda a la Caja de las Letras:
Es un honor y un orgullo poder contribuir a lo que va a contener la caja dedicada a la memoria de nuestro tío-abuelo Luis Cernuda en esta cámara acorazada felizmente reconvertida en Caja de las Letras. Muchas gracias, Luis, por invitarnos a participar.
¿Qué podíamos aportar? Para nosotros estaba claro que debía ser algo acorde al prestigio, a la relevancia y, también, a las características del destino que iba a tener; debía ser algo que fuese genuino, interesante y que hubiese pertenecido al propio Luis Cernuda. Y enseguida vimos que sí había entre el legado que conservamos algo singularmente apropiado para quedar depositado (si no todo, en parte) en la Caja de las Letras, porque es algo que está íntimamente vinculado a las lecturas de Luis Cernuda y a su amor por los libros. Y es algo, además, que (como corresponde a una caja de seguridad) nunca se ha mostrado y de cuya existencia casi nadie tenía conocimiento fuera de la familia.
Son cerca de un millar de estampas y páginas recortadas de libros antiguos que, probablemente, se habrían tirado o desperdigado hace mucho tiempo, de no ser porque nuestro padre sabía que eran de su tío Luis y sabía por qué las había guardado --porque él (nuestro padre) había sido testigo del lastimoso episodio que estaba detrás de esa miscelánea colección de hojas.
Ya desde Sevilla, pero sobre todo aquí en Madrid, Luis Cernuda llegó a reunir, en la medida de sus posibilidades, una importante y selecta biblioteca que para él era la más valiosa de sus pertenencias. Hay fotos de su casa madrileña en la calle Viriato donde se ven las estanterías con los libros dispuestos con gusto y meticulosamente ordenados. La biblioteca española de Cernuda ha sobrevivido prácticamente íntegra gracias a que él mismo la dejó bien guardada en casa de su hermana Ana, nuestra abuela (la mayor parte de esa biblioteca está ahora en la querida Residencia de Estudiantes).
Pues bien: en alguna ausencia suya, su hermana mayor Amparo («imposible, desdichada» como la describe en el poema 'La familia', y a la que se había llevado a vivir con él en 1935) se dedicó concienzudamente a recortar de los libros que contenían ilustraciones todas las páginas con imágenes. Nuestro padre recordaba haber visto llegar una mañana al tío Luis, fuera de sí y en pijama (¡él!), con hojas y estampas arrancadas en las manos: «¡Mi biblioteca! ¡Todo se ha venido abajo!». Hay constancia de que el mismo Cernuda contó el episodio en más de una ocasión: Isabel García Lorca, por ejemplo, lo recogió en sus Memorias. El tío Luis guardó los recortes y las páginas y los dejó, luego, junto con el resto de sus cosas en casa de nuestros abuelos en Madrid.
El destrozo fue importante: desde preciosas ediciones con grabados del siglo XVIII hasta libros de arte ilustrados de los años 20 y 30, pasando por ediciones impresas en el XIX de obras de Cervantes, Moratín, Gil y Carrasco, Rousseau o Dickens (por mencionar sólo algunos). Decenas de libros destrozados, incluyendo libros totalmente destruidos (sobre todo extranjeros) de los que sólo quedaron láminas o recortes sueltos.
Así que hoy, una selección de estas láminas y páginas, cariñosamente preservadas como restos de la parte destruida de su biblioteca, vuelven a Madrid, después de tanto tiempo, para acompañar el recuerdo de Luis Cernuda en esta Caja de las Letras.
Blog administrado por HEREDEROS DE LUIS CERNUDA Apartado de Correos nº 27. 41080 Sevilla. España; email: luiscernuda.herederos@outlook.es
La sede central del Instituto Cervantes en Madrid alberga en su cámara acorazada (el edificio fue antes sede del Banco Español del Río de la Plata y del Banco Central) la Caja de las Letras. Es como una cripta o cápsula del tiempo destinada a preservar en sus cajas de seguridad la memoria de creadores, personalidades y entidades relevantes de la cultura hispánica.
La caja que guarda bajo llave (la número 1684) el recuerdo de Luis Cernuda se dispuso en 2023, al cumplirse 60 años de la muerte del poeta. En ella fueron depositadas varias ediciones originales de sus obras, una carpeta-homenaje con poemas de Cernuda escritos a mano por veinte poetas, y la familia donamos una muy rara y personal muestra de las pertenencias de Luis Cernuda que conservamos [explicamos y describimos el contenido del legado más abajo].
Puede verse información y vídeo completo del acto, con las intervenciones de Luis García Montero, Ángel Yanguas y Luis Antonio de Villena en:
Es un honor y un orgullo poder contribuir a lo que va a contener la caja dedicada a la memoria de nuestro tío-abuelo Luis Cernuda en esta cámara acorazada felizmente reconvertida en Caja de las Letras. Muchas gracias, Luis, por invitarnos a participar.
¿Qué podíamos aportar? Para nosotros estaba claro que debía ser algo acorde al prestigio, a la relevancia y, también, a las características del destino que iba a tener; debía ser algo que fuese genuino, interesante y que hubiese pertenecido al propio Luis Cernuda. Y enseguida vimos que sí había entre el legado que conservamos algo singularmente apropiado para quedar depositado (si no todo, en parte) en la Caja de las Letras, porque es algo que está íntimamente vinculado a las lecturas de Luis Cernuda y a su amor por los libros. Y es algo, además, que (como corresponde a una caja de seguridad) nunca se ha mostrado y de cuya existencia casi nadie tenía conocimiento fuera de la familia.
Son cerca de un millar de estampas y páginas recortadas de libros antiguos que, probablemente, se habrían tirado o desperdigado hace mucho tiempo, de no ser porque nuestro padre sabía que eran de su tío Luis y sabía por qué las había guardado --porque él (nuestro padre) había sido testigo del lastimoso episodio que estaba detrás de esa miscelánea colección de hojas.
Ya desde Sevilla, pero sobre todo aquí en Madrid, Luis Cernuda llegó a reunir, en la medida de sus posibilidades, una importante y selecta biblioteca que para él era la más valiosa de sus pertenencias. Hay fotos de su casa madrileña en la calle Viriato donde se ven las estanterías con los libros dispuestos con gusto y meticulosamente ordenados. La biblioteca española de Cernuda ha sobrevivido prácticamente íntegra gracias a que él mismo la dejó bien guardada en casa de su hermana Ana, nuestra abuela (la mayor parte de esa biblioteca está ahora en la querida Residencia de Estudiantes).
Pues bien: en alguna ausencia suya, su hermana mayor Amparo («imposible, desdichada» como la describe en el poema 'La familia', y a la que se había llevado a vivir con él en 1935) se dedicó concienzudamente a recortar de los libros que contenían ilustraciones todas las páginas con imágenes. Nuestro padre recordaba haber visto llegar una mañana al tío Luis, fuera de sí y en pijama (¡él!), con hojas y estampas arrancadas en las manos: «¡Mi biblioteca! ¡Todo se ha venido abajo!». Hay constancia de que el mismo Cernuda contó el episodio en más de una ocasión: Isabel García Lorca, por ejemplo, lo recogió en sus Memorias. El tío Luis guardó los recortes y las páginas y los dejó, luego, junto con el resto de sus cosas en casa de nuestros abuelos en Madrid.
El destrozo fue importante: desde preciosas ediciones con grabados del siglo XVIII hasta libros de arte ilustrados de los años 20 y 30, pasando por ediciones impresas en el XIX de obras de Cervantes, Moratín, Gil y Carrasco, Rousseau o Dickens (por mencionar sólo algunos). Decenas de libros destrozados, incluyendo libros totalmente destruidos (sobre todo extranjeros) de los que sólo quedaron láminas o recortes sueltos.
Así que hoy, una selección de estas láminas y páginas, cariñosamente preservadas como restos de la parte destruida de su biblioteca, vuelven a Madrid, después de tanto tiempo, para acompañar el recuerdo de Luis Cernuda en esta Caja de las Letras.
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email: luiscernuda.herederos@outlook.es
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